Los agujeros casi negros
Stephen Hawking entró en el Olimpo de la ciencia en 1974 cuando descubrió que al agotarse el ciclo vital de las estrellas, siempre que poseyeran masa suficiente, explotaban y daban lugar a una materia de densidad infinita donde el espacio y el tiempo dejan de existir, dando así origen a un agujero negro.
Hawking demostró que los agujeros negros no son totalmente negros sino que pueden emitir radiaciones (partículas portadoras de energía) en sus bordes.
La anhelada unificación de teorías
Para Newton el tiempo era independiente del espacio, pudiéndose comparar con una vía férrea que se extiende, sin principio ni final desde el pasado hasta el futuro, con ello él describe los fenómenos de la materia y de la gravedad su la teoría de la relatividad.
Para Einstein, el espacio y el tiempo están unidos. El espacio no puede curvarse sin incluir al tiempo, lo que proporciona este último una "forma” determinada. Einstein describe el comportamiento de las partículas elementales, tales como los átomos, electrones y quarks en su teoría quántica.
La élite de los entendidos dice que la respuesta a la creación del universo está en hallar un sistema de ecuaciones único y singular:”Teoría unificada”que une la teoría de la relatividad con la teoría quántica. Hawking reconoce que la ciencia aún está muy lejos de completar todas las piezas de esta fórmula; afirma que es muy probable que el salto definitivo no se dé antes de que finalice el siglo XXI, ya que esas teorías aun están muy incompletas, pero dice que para entonces tendremos en nuestras manos la ecuación que será el triunfo definitivo de la mente humana, o como el la llama: “la fórmula de Dios”
